En nuestras islas sucedieron dos acciones que pudieron cambiar la marcha del golpe de estado de 1936. Se trata de dos intentos fallidos de acabar con la vida del Teniente General Francisco Franco, por aquel entonces Comandante Militar de Canarias.
El primer atentado contra la vida del futuro dictador se produjo el 14 de Julio, en dependencias de la Comandancia Militar de Canarias, situada en la Plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife.
Un grupo de anarquistas catalanes, residentes en las islas, accedieron a la azotea de la Comandancia Militar desde la Cantina anexa y desde allí llegaron a la puerta de la habitación donde Franco dormía. Por desconfianza, el Comandante General había colocado tras la misma, que era de Tea maciza, una tranca que imposibilitaba su apertura desde fuera. Al oír el ruido de los asaltantes, Francisco Franco se asomó a la ventana y pidió ayuda a la guardia, que puso en fuga a los militantes anarquistas a “tiro limpio”.

Por aquel entonces los movimientos de Franco eran vigilados de cerca por la República ya que había indicios de que estaba tramando algo. La suerte, o un asesinato premeditado para algunos historiadores, hizo que el 16 de julio “muriera en accidente” el General Balmes, Comandante Militar de Las Palmas y aparentemente fiel a la República. El militar murió de una bala en el estómago disparada por él mismo al intentar encasquillar su arma. Franco Pidió permiso para ir al entierro, se lo concedieron y, casualmente, ya estaba preparado un avión para llevarlo a Marruecos y montar la que montó.
El mismo 18 de Julio de 1936, ya en Gran Canaria, el militar tenía que trasladarse desde Las Palmas (aún no era de Gran Canaria) al aeropuerto de Gando para subirse al avión que debía conducirlo a Marruecos para ponerse al frente de las tropas golpistas. En la carretera que conducía hacia el aeropuerto, en el Túnel de la Laja, se apostaron un grupo de republicanos armados con la intención de matarlo a su paso por el lugar. Sin embargo, Franco optó por hacer el traslado hacia Telde por vía marítima saliendo del antiguo Muelle de Las Palmas, hoy Parque de San Telmo, en el transbordador “España 2”. De esa forma se libró de una emboscada con muchas posibilidades de éxito.
Por último, hay que destacar una reunión preparatoria del levantamiento contra el gobierno democrático de la república que se celebró en Las Raíces, en el municipio de El Rosario. Allí el futuro dictador se encontró con militares y derechistas un mes antes del 18 de julio de 1936. Su intención era poner a punto los últimos detalles del plan organizado para atentar contra la República. Hasta el año 2015 había en ese lugar un monumento que exaltaba esa reunión y sus nefastas consecuencias.



