La musa involuntaria de la revuelta, una señora llamada Mari Carmen, ha muerto. Los perroflautas lo lamentan con una sentada cerca del Congreso. Eran 300. Pedro Sánchez y su tropa supongo que intentarán capitalizar el acontecimiento, porque no tienen moral, ni siquiera memoria, ya que Mari Carmen había arremetido contra Sánchez. El País, periódico del sanchismo, titula su muerte a toda plana, en un intento desesperado de incendiarlo todo. Pero los de Sánchez pueden estar calculando mal la jugada. Las encuestas no varían: descalabro de la izquierda. Si sale a relucir el sentido común de España, los pronósticos van a cumplirse. Mientras, la corrupción rampante rodea a Sánchez, cuyos sindicatos comegambas le han organizado una huelga general ¡a la oposición! Primera vez en la historia de las huelgas, por cierto bastante pasadas de moda. Hay una convocada, para dos días antes de la campaña electoral. Convocada por unos sindicatos que no se nutren con el dinero de sus afiliados, porque no les daría ni para berberechos, sino con el nuestro: 32 millones de euros en la última partida. Conste que Rajoy también les daba, quizá recordando que Franco subvencionaba a su sindicato vertical, que lo mismo te otorgaba el título de peluquero que mediaba en conflictos laborales que siempre ganaba el trabajador. Digo esto porque lo sufrí. En medio de todo esto, nuevas aportaciones de la UCO sobre el intento de eliminar a la jueza Biedma, instructora del procedimiento contra el hermano de Sánchez. La secta socialista –pobre PSOE, en qué ha quedado— está superada por los acontecimientos. Y a las puertas de ser descubierta por presunta financiación ilegal del partido. En Ceuta se limpian a medias las playas para que el rey no vea el desaguisado. El rey pasmado, que ha hecho bastante poco por la ciudad. Dicen que la Constitución le ata las manos. ¿Se las ató acaso a su padre cuando, vestido de militar, apareció en televisión ordenando a los golpistas del 23F que depusieran su actitud? España es hoy un Estado a la deriva. Tengo mis dudas de que personas muy parientes del rey le estén ayudando, siendo yo consciente de que una monarquía parlamentaria tiene sus limitaciones. Pero o se refuerza la autoridad y el papel arbitral del monarca o su hija Leonor, cuya preparación nos cuesta dinero a los españoles, no llegará a reinar. La banda sanchista, si es que sobrevive, lo va a impedir.



