Un artefacto explosivo colocado en la entrada de un edificio residencial de Mónaco dejó gravemente heridos el pasado lunes al empresario ucraniano Vadym Yermolaiev, a su esposa y a su hijo de 13 años, en un ataque que la Fiscalía del Principado investiga como un intento de asesinato premeditado. El fiscal general monegasco, Stéphane Thibault, ha descartado por el momento que se trate de un incidente terrorista y ha precisado que las diligencias se centran en cargos de tentativa de homicidio y colocación de un artefacto explosivo en un lugar público. La investigación sigue en desarrollo y el presunto autor permanece huido, posiblemente hacia territorio francés.
Yermolaiev, de 58 años, es un empresario originario de Dnipró que amasó su fortuna en el sector inmobiliario y forma parte del denominado «Batallón de Mónaco», el grupo de grandes fortunas ucranianas instaladas en el Principado y la Riviera francesa desde antes de la invasión rusa. El magnate figura en la lista de sancionados por Kiev desde 2023 por sus actividades comerciales en la Crimea ocupada, aunque renunció a su ciudadanía ucraniana años antes en busca de lo que él mismo describió como mayor «protección internacional». Su esposa sufrió heridas de extrema gravedad, mientras que el menor de la familia resultó herido de forma leve.
El suceso ha sacudido la percepción de seguridad de un microestado que basa buena parte de su atractivo internacional en su bajísima criminalidad, y que nunca antes había registrado un ataque de estas características, según reconoció el propio ministro de Estado monegasco. El príncipe Alberto II calificó lo ocurrido como «un crimen atroz». Las autoridades francesas y monegascas mantienen un operativo conjunto para identificar y detener al agresor, mientras no descartan que el móvil esté relacionado con antiguos conflictos económicos del empresario.




