La línea de alta velocidad que une Madrid, Zaragoza y Barcelona sufrió este domingo una interrupción de más de una hora tras registrarse un arrollamiento en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares. El incidente ocurrió en un punto de paso no autorizado, lo que obligó a suspender la circulación en ambos sentidos de la vía.
Renfe comunicó a través de la red social X la interrupción, que afectó de forma inmediata a las salidas desde las estaciones de Madrid Puerta de Atocha y Zaragoza-Delicias. Adif, por su parte, informó de que los trenes de larga distancia 3152 y 6171 habían quedado detenidos ante las señales de entrada, mientras el resto de servicios de alta velocidad permanecían retenidos en distintas estaciones a la espera de la reanudación de la circulación.
La compañía envió avisos a los teléfonos móviles de los viajeros afectados para explicar la situación. En esos mensajes, Renfe indicó que la marcha se reanudaría en cuanto la autoridad competente lo determinase. La incidencia generó retrasos de alcance en una de las conexiones ferroviarias más transitadas del país, con pasajeros inmovilizados en andenes y vagones durante el tiempo que duró la paralización.
Adif confirmó finalmente el restablecimiento de la circulación normal tras la actuación de los servicios de emergencia en plena vía, aunque en un primer momento se impuso una limitación temporal de velocidad una vez retomado el servicio. Según la operadora, alrededor de las 19.33 horas los trenes de la línea comenzaron a recuperar su frecuencia de paso de forma progresiva.
La interrupción afectó tanto a los viajeros con destino a Barcelona como a los que se dirigían a Madrid, provocando retrasos generalizados en una de las conexiones más importantes del sistema ferroviario español. Las autoridades no han facilitado hasta el momento información sobre el estado de la persona arrollada ni sobre las circunstancias exactas en que se produjo el accidente.
El suceso vuelve a poner de relieve los riesgos asociados al acceso no autorizado a las vías de alta velocidad, infraestructuras en las que la velocidad de los convoyes hace que cualquier intrusión tenga consecuencias potencialmente irreversibles. Tanto Renfe como Adif activaron sus protocolos habituales de gestión de emergencias, que incluyen la coordinación con los servicios de rescate, la regulación del tráfico ferroviario y la evaluación del estado de la infraestructura antes de autorizar la reanudación del servicio.



