La madrugada del martes marcó una nueva y grave escalada en la guerra de un mes que libran Estados Unidos e Israel contra Irán. La ciudad iraní de Isfahán fue sacudida por explosiones masivas tras ataques aéreos de Estados Unidos, con imágenes de enormes bolas de fuego iluminando el cielo nocturno. A apenas horas de distancia, Irán atacó e incendió un petrolero de crudo completamente cargado frente a las costas de Dubái, mientras el presidente Donald Trump advertía que Estados Unidos aniquilaría las plantas de energía y los pozos petroleros de Irán si no abre el estrecho de Ormuz.
Los dos episodios, ocurridos con pocas horas de diferencia, componen el cuadro más tenso desde el inicio de la Operación Furia Épica el pasado 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv lanzaron sus primeros ataques coordinados contra territorio iraní.
El golpe sobre Isfahán
El ataque contra Isfahán fue confirmado por una fuente de las Fuerzas Armadas estadounidenses al Wall Street Journal, que precisó que el objetivo alcanzado era un depósito de municiones. El mando consultado afirmó que se empleó una gran cantidad de bombas de alta penetración, las conocidas como bombas perforadoras de búnker, de 2.000 libras, lanzadas desde cazabombarderos.
Estas municiones representan una capacidad intermedia entre las municiones convencionales de 2.000 libras y la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator de 30.000 libras. Pueden ser lanzadas desde plataformas como el bombardero B-1B y el cazabombardero F-15E, y habrían sido empleadas ya desde mayo de 2024 en ataques contra instalaciones hutíes subterráneas en Yemen.
El presidente Trump difundió horas antes un vídeo de 32 segundos en su cuenta de Truth Social mostrando una masiva explosión en cadena, sin mencionar ubicación ni fecha. Las mismas fuentes militares certificaron que las imágenes correspondían al ataque en Isfahán. La ciudad, con cerca de 2,3 millones de habitantes, alberga instalaciones clave del programa nuclear iraní, así como la base aérea militar de Badr y una amplia industria de defensa.
Teherán también sufrió bombardeos durante esa noche. Según el gobierno iraní, explosiones en el este y el oeste de la capital provocaron varios cortes de luz, sin que se reportaran víctimas.
El petrolero en llamas frente a Dubái
Mientras ardía Isfahán, Irán atacó un petrolero kuwaití completamente cargado en la zona de fondeo del puerto de Dubái, dañando el casco y provocando un incendio a bordo. El ataque tuvo como objetivo al Al-Salmi, un petrolero de gran tamaño, y ocurrió poco después de la medianoche, hora local.
La Corporación de Petróleo de Kuwait denunció que el buque Al-Salmi fue blanco de un ataque directo y malicioso atribuido a Irán mientras se encontraba anclado. El impacto causó daños en el casco y desató un incendio, además de generar preocupación por un posible derrame de petróleo en las aguas cercanas.
La Corporación Petrolera de Kuwait informó de que el incendio fue controlado alrededor de las 4:30 de la madrugada, hora local, y añadió que no se registraron fugas de petróleo ni heridos tras el ataque.
El ataque fue realizado con drones iraníes y golpeó a las monarquías del Golfo Pérsico, aunque también afectó los intereses de China, a donde iba dirigida la carga del buque según plataformas de seguimiento marítimo.
Desde el 28 de febrero, la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas ha reportado 24 incidentes en barcos alrededor del estrecho de Ormuz, el estratégico canal bloqueado por Teherán por el que normalmente circula una quinta parte del comercio global de petróleo. De estos 24 incidentes, 16 fueron proyectiles que impactaron las embarcaciones.
Trump amenaza y Teherán abre una puerta
La jornada estuvo marcada también por declaraciones cruzadas sobre la posibilidad de una salida negociada al conflicto. El presidente Trump advirtió que si Irán no alcanza un acuerdo y no abre el estrecho de Ormuz, EE.UU. concluiría su participación militar en la región destruyendo completamente plantas eléctricas y pozos petroleros en el país. Sus palabras generaron alarma entre juristas internacionales, que las calificaron como una amenaza de dudosa legalidad bajo el derecho de guerra.
Por su parte, los medios estatales iraníes informaron que el presidente Masoud Pezeshkian dijo que su país está listo para cesar las hostilidades, siempre que reciba garantías de que no será atacado de nuevo. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní calificó las propuestas de paz estadounidenses, que llegaron a través de intermediarios tras conversaciones entre los cancilleres de Pakistán, Egipto, Arabia Saudí y Turquía, como poco realistas, ilógicas y excesivas.
El impacto económico global
En el mes transcurrido desde que EE.UU. e Israel iniciaron su campaña de bombardeos, miles de personas han muerto en al menos nueve países en un conflicto que se intensifica rápidamente y que está costando a las economías miles de millones de dólares al día.
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los cuatro dólares por galón, el nivel más alto desde 2022, y los precios han subido aproximadamente un dólar por galón durante el último mes de guerra. En Europa, el barril de petróleo Brent cotizaba en torno a los 107 dólares este martes, frente a los 72 dólares previos al inicio del conflicto.
El Fondo Monetario Internacional advirtió el lunes que la guerra está impulsando precios más altos y un menor crecimiento en todo el mundo, mientras el Banco Central Europeo reconocía que el panorama económico se ha vuelto considerablemente más incierto.



