Las crónicas escritas por los europeos tras la conquista militar de las islas cuentan que en La Isla de La Palma las mujeres indígenas combatieron contra ellos con la misma ferocidad de los varones.
Por el contrario, en el resto de las islas siempre se comentó que en la guerra la mujer era relegada a un plano secundario, normalmente el de asistir a los guerreros con comida y procurar que fueran enterrados si morían en combate.
Un ejemplo de la ferocidad de la mujer palmera la encontramos en los textos de Abreu y Galindo cuando cuenta que estas no eran “de menos corpulencia que los hombres”, que se caracterizaban por sus “ánimos varoniles” y que “su ferocidad ejecutaba sin perdón en los cristianos”.
A tenor de sus palabras se debe concluir que la mujer palmera, armada con piedras y palos, era muy temida por los conquistadores, quizás más de lo que temían a sus congéneres masculinos.
Abreu y Galindo pone como prueba de sus palabras dos ejemplos, que se encuentran a caballo entre la historia y la leyenda. Se trata de Guayanfanta y una hermana de Garehagua.
Cuenta Abreu y Galindo que los europeos que se habían apoderado de la isla del Hierro solían hacer incursiones a la isla de La Palma para cautivar esclavos. En una de esas escaramuzas se enfrentó un herreño cristianizado a la hermana de Garehagua, un capitán palmero. Según Abreu, esta puso en tanto aprieto al invasor que se vio obligado a matarla a puñaladas temiendo por su vida.
Ese mismo cronista también escribió sobre una palmera de nombre Guayanfanta, a la que describió como mujer “de grande ánimo y gran cuerpo, que parecía gigante, y […] extremada blancura”.
[…] como los cristianos la cercaron, peleó con ellos lo que pudo y, viéndose acosada, embistió con un cristiano y, tomándolo debajo del brazo, se iba para un risco, para se arrojar de allí abajo con él; pero acudió otro cristiano y cortóle las piernas, que de otra suerte no dejara de derriscarse con el cristiano que llevaba [Abreu (ca. 1590) 1977: 279].
En cualquier otro lugar la historia de sus guerreras indígenas se daría en las escuelas.
Canarias cuenta con numerosas historias como estas protagonizadas por hombres y mujeres que vivieron en nuestras islas hace ya más de 500 años y cuyas hazañas no se deben olvidar.



