El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a arremeter este miércoles contra España durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, calificando al país de «socio pésimo» en la Alianza y pidiendo la suspensión de «todo el comercio» bilateral, incluidas las visitas diplomáticas. Las declaraciones, realizadas junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se centraron de nuevo en la negativa española a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB acordado por los aliados el año pasado en La Haya.
El trasfondo de la disputa gira en torno a los compromisos de inversión en defensa. Según datos citados por fuentes diplomáticas, España es el país con mayor número de tropas desplegadas fuera de su territorio en el flanco oriental de la OTAN y ocupa el séptimo lugar en el cumplimiento de sus compromisos de capacidades militares, por encima de la media de la organización. El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido reiteradamente que el 2,1% de gasto actual es suficiente para cumplir con las capacidades exigidas por la Alianza, mientras el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, insistió en que España «cumple lo que dice». La respuesta inicial de La Moncloa optó por rebajar la tensión, subrayando que las relaciones comerciales con Washington son competencia de las empresas privadas y del marco de la UE.
El episodio dio un giro pocas horas después, cuando Trump aseguró, durante el vuelo de regreso a Washington, que España «se había redimido por completo» tras aceptar una «importante solicitud de pago» a la OTAN, sin ofrecer más detalles. El vaivén reabre el debate sobre la fiabilidad de los anuncios del mandatario estadounidense, que ya había amenazado con medidas similares en marzo sin consecuencias prácticas. Para el Gobierno español, el episodio llega en un momento sensible, en plena negociación europea sobre nuevos mecanismos de financiación conjunta y con la tensión transatlántica como telón de fondo de la próxima cumbre del Eurogrupo.




