Vox ha vuelto a formar parte de los gobiernos autonómicos del Partido Popular en Andalucía, Aragón, Extremadura y Castilla y León, dos años después de que la formación rompiera aquellos ejecutivos en 2024. A diferencia de la etapa anterior, los nuevos vicepresidentes contarán ahora con presupuestos propios y capacidad de decisión real, un cambio respecto al primer periodo de colaboración entre ambos partidos.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, confirmó días atrás que el acuerdo para investir a Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía estaba prácticamente cerrado, a falta de concretar el reparto de competencias. Según los documentos firmados por los respectivos presidentes autonómicos, los nuevos gobiernos incorporan restricciones sobre la llegada de menores extranjeros no acompañados y cambios en las condiciones de los centros de internamiento, además de ajustes en las subvenciones a organizaciones que trabajan con población migrante. Fuentes del propio partido defienden estas medidas como una respuesta a la presión sobre los servicios sociales autonómicos.
En paralelo, la dirección nacional del PP enfrenta tensiones internas sobre su estrategia territorial. El expresidente José María Aznar y el propio Vox han frenado los intentos de Feijóo de tender puentes con Junts en Cataluña, exigiendo una mayoría de gobierno que no dependa de fuerzas independentistas. Este choque de posiciones dentro del espacio de centroderecha anticipa un escenario complejo de cara a futuras negociaciones políticas, tanto autonómicas como nacionales.




