Andy Burnham asume este lunes como nuevo primer ministro del Reino Unido, en sustitución de Keir Starmer, que presenta su dimisión ante el rey Carlos III antes de que el monarca invite al líder laborista a formar Gobierno. El dirigente laborista llega a Downing Street con una agenda marcada por el bajo crecimiento económico, el aumento del coste de vida, la inmigración irregular y el avance electoral del partido Reform UK, liderado por Nigel Farage.
Burnham, exalcalde del Gran Mánchester de 56 años, fue proclamado líder del Partido Laborista el pasado viernes tras ser el único candidato en la carrera sucesoria, respaldado por 379 de los 403 diputados laboristas en la Cámara de los Comunes. La jornada de traspaso de poder comenzará con la visita de Starmer al Palacio de Buckingham, donde presentará formalmente su renuncia, seguida de un mensaje de despedida frente al número 10 de Downing Street; después, Burnham acudirá al palacio para recibir el mandato de formar Gobierno. A lo largo del día también se conocerán los principales nombramientos de su gabinete, entre ellos el del nuevo responsable de Finanzas.
El cambio de liderazgo llega dos años después de que los laboristas recuperasen el poder con mayoría absoluta, un mandato que Starmer no logró traducir en una mejora sustancial de la percepción ciudadana sobre los servicios públicos y la desigualdad regional. Analistas consultados por medios británicos apuntan a que el giro con Burnham será, sobre todo, de estilo antes que de fondo, aunque su papel como comunicador y su perfil más cercano se consideran claves para frenar el ascenso de Reform UK en las encuestas.




