Estados Unidos ha acelerado sus planes para gestionar la transición política en Venezuela tras el devastador doble terremoto del pasado 24 de junio. Según fuentes citadas por medios venezolanos, Washington planea desplegar unos 3.000 técnicos y estudia asumir una administración temporal del país para dirigir la reconstrucción y evitar un vacío institucional de cara a la organización de elecciones democráticas.
El anuncio coincide con la actualización, este viernes, del balance de víctimas del seísmo. La cifra oficial de fallecidos ascendió a 4.930, después de que se incorporaran 101 víctimas mortales más al último recuento, comunicado por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez. El número de heridos se mantiene en 16.740, mientras que 17.907 personas continúan sin vivienda como consecuencia de la destrucción provocada por los dos movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, que se produjeron con apenas un minuto de diferencia.
Las labores de emergencia siguen desplegadas casi tres semanas después de la catástrofe. Un total de 20.857 personas permanecen alojadas en 106 campamentos transitorios habilitados para atender a la población desplazada, con La Guaira y Caracas como los territorios que concentran el mayor número de damnificados. Pese a que la búsqueda de supervivientes se dio por concluida hace días, equipos junto a familiares continúan removiendo escombros en los edificios colapsados en busca de restos de las víctimas.
La fórmula de tutela transicional que baraja Washington marcaría un giro relevante en la relación entre ambos países, en un contexto en el que Estados Unidos ya había reconocido meses atrás al Gobierno de Delcy Rodríguez. De confirmarse, el despliegue de personal técnico estadounidense abriría un capítulo inédito en la reconstrucción de la infraestructura venezolana, con implicaciones políticas y diplomáticas que previsiblemente se irán despejando en los próximos días a medida que avancen las conversaciones entre ambos gobiernos.




