Causa pavor comprobar lo que es el Partido Socialista en la actualidad. Ayer escuché a una ministra de no sé qué, muy chillona, que actuaba de telonera de un mitin de Sánchez en Valencia. Muy poca gente, un pabellón pequeño y personas que le insultaban en el exterior. Le llamaban de todo. No fue en el AVE a Valencia, fue en coche (muchos coches), creo. Tampoco se atrevió a viajar en el Falcon. La ministra chillona, que se llama Diana Morant, jaleaba a Óscar Puente, que fue obligado a dimitir por el propio Sánchez, tras una nefasta y supuestamente delictiva labor en los ferrocarriles, que investiga incluso la Fiscalía europea. Los presentes, como borregos, seguían las directrices de la ministra gritona del flequillo y aplaudían y gritaban. Óscar Puente nunca volverá a ocupar un alto cargo y ellos lo saben, pero hay que seguir el relato, el maldito relato que ha colocado a España en una encrucijada muy peligrosa. Esta gente tiene la esperanza de remontar, ¿pero, cómo? A Sánchez no le da con la secta en la que ha convertido al PSOE, algunos de sus ministros han huido como conejos preparando su futuro, tan incierto. Uno de estos días verá el todavía presidente que las ratas han abandonado el barco. Y Sánchez hablando de honestidad y de cercanía con las víctimas de los trenes y de atendimiento a las familias de los afectados cuando no han movido un dedo para ayudarlas. Ni siquiera han respetado a los muertos, usándolos sin pudor como arma política arrojadiza. El PSOE ha renunciado a sus más elementales principios sociales y humanitarios para ser vehículo de promoción y apoyo a un sicópata, narcisista y desalmado, sin pudor, ni conciencia, ni principios llamado Pedro Sánchez, cuyo principado se extingue como la vela de un nazareno. Todavía se atreve a hablar de honestidad en los mítines cuando tiene a sus principales adictos, entre ellos a su mujer y a su hermano, o en la cárcel o investigados por corrupción. ¿Qué futuro le espera a este hombre que un día creyó que el país era suyo y a sus ministras gritonas que defienden todavía a un responsable político de dos catástrofes ferroviarias y quién sabe si también carne de presidio como es Óscar Puente? El PSOE ha caído tan bajo que ya no se reconoce. Deberían pensar en eso y dejar de apoyar a un sicópata irredento como Sánchez. Hay gente que lo puede hacer mucho mejor en sus filas.



