El PSOE celebró este sábado 27 de junio su Comité Federal —el máximo órgano de decisión interna entre congresos— en un momento de especial presión para el partido, acumulando varios frentes judiciales abiertos y con voces críticas dispuestas a tomar la palabra desde dentro de las propias filas socialistas.
Pedro Sánchez convocó la reunión con un partido golpeado por sentencias de corrupción y una racha de derrotas electorales, y la orden era clara: cerrar filas y activar las primarias para el ciclo de 2027. La dirección federal daba por descontada la recepción de críticas. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el asturiano Adrián Barbón se perfilaban como las voces más incómodas, aunque ambos moderaron el tono ante los medios en vísperas del encuentro.
En el plano organizativo, la secretaria de Organización, Rebeca Torró, elevó una propuesta inédita: por primera vez habrá tres ventanas voluntarias para celebrar primarias —julio, septiembre y noviembre—, adaptándose a cada territorio. El plazo para solicitar la ventana de julio se abre el 29 de junio, y la primera votación sería el 19 de julio. Además, la ejecutiva reforzó la imagen de ejemplaridad con un paquete anticorrupción que amplía las competencias de la Comisión Federal de Ética: desde este sábado, ese órgano podrá custodiar declaraciones de bienes y abrir expedientes de oficio, una medida que busca responder directamente a los escándalos que han erosionado la marca socialista entre su propio electorado.




