El Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró este martes inconstitucional la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que pretendía poner fin a la ciudadanía automática por nacimiento en territorio estadounidense. En un sharp rebuke a Trump, el Supremo falló que la Constitución garantiza la ciudadanía automática por nacimiento a prácticamente todos los niños nacidos en Estados Unidos. La decisión, adoptada en el caso Trump contra Barbara, se resolvió con seis votos a favor y tres en contra.
El presidente del Tribunal, John Roberts, redactó la opinión mayoritaria apoyándose en la interpretación histórica de la Decimocuarta Enmienda, ratificada tras la Guerra Civil para garantizar derechos a los antiguos esclavos y sus descendientes. Con esta decisión, el Supremo invalida ya la segunda de las grandes iniciativas del segundo mandato de Trump, después de su fallo contra buena parte de sus aranceles el pasado febrero. La orden, firmada por Trump el primer día de su segundo mandato, buscaba negar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados o con visados temporales nacidos en suelo estadounidense.
El fallo se apoya en el precedente histórico del caso Wong Kim Ark, de 1898, que ya reconoció la ciudadanía por nacimiento salvo escasas excepciones, como los hijos de diplomáticos extranjeros. Los jueces Thomas y Gorsuch, en su voto discrepante, calificaron de «no históricamente exacto» el relato de la mayoría sobre las raíces de la norma. Tras conocerse la sentencia, Trump reaccionó anunciando en su red social que intentaría revertir la medida por la vía legislativa, aunque juristas señalan que ese camino exigiría una reforma constitucional con mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un escenario poco probable en el actual Congreso. La sentencia se suma a un cierre de curso judicial marcado también por otros fallos de gran calado sobre deporte femenino y financiación de campañas electorales, que consolidan un balance mixto para la Casa Blanca ante el Tribunal Supremo.




