Once personas fallecieron este domingo al estrellarse la avioneta en la que viajaban para realizar paracaidismo en las inmediaciones de Nancy, al este de Francia. El aparato, que transportaba a cinco alumnos, cinco instructores y el piloto, se precipitó poco después del despegue del aeródromo de Nancy-Essey. La aeronave, un Pilatus PC-6 registrado en Alemania, cayó en la avenida Salvador Allende, en la localidad de Tomblaine, cerca de un supermercado y una zona residencial, aunque las autoridades confirmaron que no hubo víctimas ni daños en tierra.
El prefecto del departamento de Meurthe y Mosela, Yves Seguy, indicó que una aparente falla mecánica habría desencadenado el accidente, aunque subrayó que la investigación deberá determinar con precisión las causas del siniestro. El ministro de Transportes francés, Philippe Tabarot, se desplazó al lugar y calificó el accidente de «terrible tragedia» con un número de víctimas «particularmente elevado». El impacto provocó además un apagón generalizado en la zona.
Tabarot señaló que se trata del mayor accidente aéreo relacionado con el paracaidismo en Francia en aproximadamente treinta años. La Fiscalía de París, especializada en catástrofes y accidentes con múltiples víctimas, ha asumido la investigación del caso. Equipos forenses trabajan en la identificación de los fallecidos. Las autoridades desplegaron también un operativo de apoyo psicológico para los familiares que presenciaron la caída del avión desde el propio aeródromo. El suceso reactiva el debate en Europa sobre la regulación de las aeronaves utilizadas en actividades deportivas de este tipo, un asunto que ya generó controversia tras un accidente similar en Estados Unidos semanas atrás.




