La huelga de Renfe arrancó este lunes 29 de junio con la cancelación programada de 320 trenes de Alta Velocidad, Larga Distancia y Media Distancia en toda España. El paro, de 24 horas de duración, ha coincidido con el inicio de la temporada vacacional de verano, cuando la demanda ferroviaria se encuentra en uno de sus picos más altos del año.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible estableció servicios mínimos que permiten circular a 262 trenes de Alta Velocidad y Larga Distancia de los 360 previstos, lo que representa el 73% del servicio habitual. En Media Distancia se mantiene el 65%, mientras que en Cercanías se garantiza el 75% en horas punta y el 50% en el resto de franjas horarias.
Sin embargo, el impacto real sobre los viajeros ha sido considerablemente menor de lo que auguraba la convocatoria. Renfe informó de que la huelga registró un seguimiento del 1,83% entre los trabajadores del Grupo, con una participación del 0% en el turno de noche y datos próximos al 1,6% en el turno de mañana, lo que permitió operar con normalidad en la mayor parte de la red sin cancelaciones adicionales a las previstas por los servicios mínimos. El sindicato convocante, por su parte, denunció presiones sobre la plantilla para dificultar el ejercicio del derecho a huelga. El origen del conflicto está en el futuro de Renfe Mercancías: el Sindicato Ferroviario acusa a la compañía de promover un abandono premeditado de la filial y rechaza la creación de una sociedad conjunta con Medway, empresa perteneciente al grupo MSC, por considerar que equivale a una privatización encubierta del transporte público de mercancías. Está convocada una segunda jornada de paro el próximo 15 de julio, coincidiendo también con una operación salida vacacional. La empresa recomienda a quienes tengan billetes consultar su tren concreto antes de acudir a las estaciones.




